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miércoles, 17 de julio de 2013

Cerramos el círculo, de nuevo en Addis.... Y una fiesta movida.

De Turmi pudimos salir antes de lo previsto. El tema de los autobuses no lo saben ni ellos. Con seguridad, de Turmi salen dos buses a la semana, miércoles y domingos. Nosotros ya nos habíamos hecho la idea de salir el domingo. Pero alguien nos comento que el viernes tal vez llegara un bus desde Dimeka. Entendimos que si en el bus va gente para Turmi entonces este llega a Turmi y sale al día siguiente con gente. Pero a pesar de estar plantados en la parada de bus (junto la oficina de policía) a las 8 de la mañana, parece ser que no había bus. Nos ofrecieron un coche por 450birs en total para ir a Key Afar, evidentemente compartido con más locales. Y aceptamos.

Una vez en Key Afar esperamos a que pasara un bus hasta Arba Minch. El que llegó estaba lleno y nos toco sentarnos en la parte delantera, encima de motor, culo con culo con otros pasajeros y casi sin espacio. Y después del largo recorrido en el bus de carretera a medio asfaltar, llegamos a Arba.

En este país tienen una gran tradición respecto a las graducaciones. Y cuando llegamos a Arba, se estaban celebrando las graduaciones de la universidad de Arba. Eso se traduce en el traslado de los familiares de los graduados para ver la graduación de su hijo, nieto, primo, sobrino, etc. Total, que todos los hoteles de Arba estaban llenos. A pesar del primer susto... El Forty Spring nos abrieron una habitación a pesar de estar full.

En Arba solo, pasamos una noche. La idea era llegar a Addis. Compartimos cena con un grupo de Españoles la mar de majos, bueno, en realidad nuestros caminos se fueron cruzando constantemente... Y esta vez fuimos nosotros quienes los llamamos para valorar la posibilidad de compartir los gastos de un coche privado para ir hasta Addis. Finalmente el viaje los hicimos con Laura y Marta.... Y bueno, con "toro sentado", su madre, un tipo vestido de camuflaje y un conductor que no sabía conducir. Lo de "Toro sentado" era por lo serio que era el chico y sus respuestas tan escuetas, su madre, la mar de maja, aprendió a decir algunas palabras en castellano, especialmente burro y vaca. Y eso se debe a los múltiples animales que estuvimos a punto de llevarnos por delante... De vez en cuando (o muy a menudo), los españoles del coche se nos salían los ojos de nuestras órbitas y gritábamos "el burro, el burro!!!", que nos íbamos a llevar por delante. Básicamente, a pesár de ver el bache, burro, vaca, cabra o persona en mitad de la carretera y reducir velocidad con el suficiente tiempo, lo que hacia era frenar a tan sólo un metro o pegar un volantazo.... Pero bueno, nosotros pasamos el viaje, a risa tendida y hablando hasta por los codos. Yo creo que los etíopes acabaron con la cabeza como un bombo. Pero claro, 7 horas en un coche con tres mujeres españolas dentro da para muchas conversaciones....

Llegados a Addis, cogimos una habitación que Laura y Marta utilizarían para dejar sus mochilas y darse una ducha, ya que su avión salía en pocas horas. Yonas, nuestro primer couchsurfer se vino con nosotros. Ruben y yo gestionamos la compra de los billetes de avión a Kenia, y los 4 hicimos algunas compras de última hora tipo souvenir antes de salir del país. Y Yonas con nosotros de aquí para allá, viendo como los Españoles nos gastábamos el dinero y nosotros pensando "y no se aburre? No tiene otra cosa que hacer?"... Tal vez no, o tal vez las cervezas o cena que podría tener después garantizadas era premio suficiente, o tal vez no... Como siempre en África, uno no entiende nada.

Pero el momento m'as surrealista de todo el viaje llego cuando llego Teddy. Y quien es este? Pues este habia sido el guía de unos amigos nuestros, con quien habíamos hablado en diferentes ocasiones durante el viaje, un tipo que habla cubano y que por teléfono parecía muy majo. Llego Teddy y Yonas quedo completamente anulado. Teddy empezó a hablar en cubano y acaparar la conversación, a veces le traducíamos a Yonas lo que Teddy decía, pero Teddy jamás se preocupó en que Yonas estaba ahí y tal vez era de buena educación hablarle algo. Pero Yonas siguió ahí. Cenamos y bebimos cerveza y les invitamos. A Teddy porque parecía que nos había ayudado durante el viaje, a pesar de que el hizo el acto de pagar y a Yonas, porque parece ser que siempre va sin un duro.

Decidimos seguir la noche, e irnos a otro sitio de fiesta. Teddy quería ir a su barrio, en la otra punta de la ciudad, idea poco atractiva para nosotros ya que en dos horas nuestras amigas se irían al aeropuerto. Estábamos en zona de Piazza, que si lo comparamos con Barcelona, sería la zona del Raval, pero al puro estilo Africano (prostitutas, mendigos, inmigrantes...). A Teddy no le gustaba la idea, y menos la zona. Pero la decisión ya estaba tomada. Fuimos al St. George, un local donde ya estuvimos la primera vez en Addis, pero a Rubén no lo volvieron a dejar entrar por ir con sandalias(!!!!!)... Pero a Teddy nada más verlo, no le permitieron la entrada.... Le pregunte que porque.... Y me dijo, que no, que a el si que lo dejaban entrar... Y al segundo intento con cara de muy mala hostia los porteros le dieron un gran empujón.

Otra vez sin entender nada por mi parte, nos fuimos al local donde la primera noche nos pegamos una buena fiesta. Teddy más tieso que poste de la luz, miraba de un lado a otro amenazante, sin pestañear. En el polo opuesto estaba Yonas, que de nuevo se nos transformo en un gran bailarín nada más entrar, la mar de feliz rodeado de tres mujeres blancas, sobre las que ejercía el papel de guarda protector. Porque cabe decir que a la que alguno se pasaba con nosotras lo más mínimo, venía un guarda de seguridad y lo echaba del garito.

Pero la tensión de Teddy me estaba contagiando sin dejarme disfrutar del bailoteo y le preguntó:
Yo: no te gusta verdad?
Él: es que aquí la mayor parte de la gente es de Eritrea, sabes?
Yo: y?
Él: pues que en Eritrea hay una guerra y aquí hay muchos refugiados....
Yo: mira, si no me gusta la gente de otros países no viajaría y menos a Etiopía.

Yo lo que se es que estuve aquí hace 15 días, nuestra mochila pasó de mano en mano hasta llegar a la barra, donde a la hora de irnos nos la devolvieron intacta. La actitud de Teddy tensiono el ambiente. Porque sí no te gusta un plan, uno se puede ir, no? Tal vez no sea políticamente correcto en Etiopía?. Llego la hora de que nuestras amigas se fueran al hotel para coger sus cosas. Tal vez no fuimos muy silenciosos. Los 3 chicos nos esperaban dentro del jardín (los guardas cierran las puertas, y la abrieron dejándonos entrar a todos). Y cuando las chicas salimos de la habitación nos encontramos con Yonas gritando a una americano enorme diciéndole algo así como " este es mi país, un país libre, y tienes que respetarme... Fuck you", y a Rubén calmando los ánimos del americano, a quien le empezaba a salir humo por las orejas. Nosotras sin entender nada, nos llevamos casi a rastras a Yonas (evitando que los vigilantes lo echaran a patadas )quien seguía cagandose en la madre que parió al Americano.

Una vez en la calle, y un poco más calmado Yonas, fue Teddy quien empezó a decirle cosas al vigilante, quien cada vez ponía más cara de mala leche y opto por cerrar la puerta del hotel. Mientras todo este jaleo unos pesados que estaban fuera y que nos vieron españoles solo que hacían decirnos cosas e interferir. Y así nos despedimos de nuestras amigas, entre un enorme caos...

Lo que pasó fue que los chicos estaban fuera intercambiando se mails, tal vez en general hicimos algo de ruido, pero para nada para que el loco americano saliera de muy malas maneras y faltando el respeto. Total, un follón. Porque luego los vigilantes al entrar los dos solos, nos empezaron a decir cosas a nosotros en su idioma, pero no que no sonaba nada agradable.

Y de esta manera tan extraña abandonamos Etiopía, cerrando el círculo, pero de una manera un tanto surrealista y sin entender las dinámicas que ahí se daban. Y dejamos la lluviosa Addis para adentrarnos en la tropical costa keniata.

La tranquila Turmi y sus fantásticos Hammer

Una vez salimos de Omorate sentimos un gran alivio. Llegar a Turmi desde Omorate no supone más de 2 horas, llegamos a media mañana.

Nada más pisar tierra podíamos respirar la calma en el ambiente. Las calles de Turmi eran un espectáculo para nuestros sentidos. Los Hammer habían bajado de sus lejanas aldeas para recoger los sacos de grano que Naciones Unidas está repartiendo para subsanar la pérdida de sus cosechas. Los Hammer, además de pastores, cultivan sus tierras, y esta zona sufre una importante sequía desde hace unos meses. Está siendo necesaria la entrega de alimentos (grano) y algunos Hammer se están viendo obligados a vender parte de su ganado para poder subsistir. Inesperadamente, empezaron a caer unas gotas de lluvia y nos sentamos junto a ellos para protegernos bajo un pequeño toldo.
 
Ellos, como nosotros, nos sentíamos curiosos los unos por los otros. Ellos me tocaban el piercing de la nariz (tanto que me giraban el cartílago para ver la otra parte del agujero), me tocaban la piel, me miraban las uñas, la venas de las muñecas, el pelo... Yo, a su vez, les tocaba sus tocados en el pelo, los piercings de las orejas, etc. Rubén estaba a punto de ayudarles a subir los pesados sacos en el camión, y los Hammers sorprendidos por ese gesto, cuando nos encontramos con unos españoles que ya habíamos conocido nada más empezar el viaje. Demasiadas cosas a la vez.

Ésta, fue unas de las aproximaciones más auténticas que hemos tenido con los Hammer, porque visitar uno de sus pueblos es altamente decepcionante. 
 Sin haber sido agobiados por ningún guía local, y con el convencimiento de que hay que fomentar la economía local, buscamos el servicio de un guía en el pueblo para visitar las tribus. Dicen que los Hammer son majísimos, y hasta ahora todos los que nos habíamos encontrado por el pueblo así se mostraban. Pues bien, el guía era un Hammer completamente desaliñado, con poco don de palabra y con pocas ganas de mostrarnos su cultura. El pueblo Hammer que eligió para que visitáramos era el más grande, unas 500 personas, de las cuales todas estaban fuera del pueblo en el rato de la visita. Pocas mujeres y algún crió estaban allí. Meeeg! Primera decepción. Las mujeres que estaban allí, tampoco mostraron ningún interés en nosotros... No digo que nos pusieran una alfombra roja bajo nuestros pies, pero algo de educación por favor!! Lo único que les interesaba de nosotros era la ropa que llevaba puesta y los 5 birs que me pedían por foto. Pues, bien, ni les iba a pagar 5 birs por foto y tampoco me iba a quedar en pelotas. Como no eran demasiado agradables ni ellas, ni el guía, la visita duro lo mínimo posible, teníamos ganas de salir de ese show lo antes posible. Y es que, parece ser que los americanos les dan todo lo que las Hammer les piden, pues bien, nosotros no. Ver Hammer pidiéndote de todo y sobretodo fotos, no me gusta...

Así que nuestra cámara de fotos ha estado off estos días. La asociación de guías locales, un auténtico desastre, tanto por la falta de transmisión de la cultura Hammer como por su servicio. Pagar por ello ha sido sin lugar a dudas, tirar el dinero. Pero parece ser que es obligatorio ir con un guía local, será cuestión de buscar más la próxima vez. Unos días más aquí, si que podrían acercarnos más los Hammer.

Ayer estuvimos jugando al freesbee (si, nos lo hemos traído de viaje con nosotros) con unos niños Hammer que pastoreaban por el campo. Luego nos invitaban a su poblado, pero ya anochecía y tocaba volver a Túrmi. De Turmi nos llevamos el paisaje lleno de acacias, la calidez de los Hammer (no, la de los poblados que te hacen visitar) y la calma que transmite el pueblo.

Túrmi es especial, lástima de que no sean capaces de potenciar este tesoro. La cultura Hammer es mucho más que un circo de feria que visitar sólo para dejar el dinero y fotografiar. Y sus guías locales deberían ser capaces de poderlo transmitir... Una lástima.

CUESTIONES PRÁCTICAS: 
- Noche de hotel en Lodge Evaguinde:500 birs. Nos pedían de entrada 65$, pero es temporada baja, y hemos regateado. El trato es excelente y la habitación un lujo si la comparamos con el cuchitril de Omorate. Esta vez necesitábamos una habitación más que digna para recuperar energías.
- Visita al poblado Hammer: 200 bir guía local. 100 birs por persona entrada al pueblo. 5 birs por foto ( no hemos hecho ni una).
- Bus de Omorate a Turmi: 50 birs por persona.

Omorate o el gran burdel en la frontera con Kenya.

Hay veces que cuando uno viaja toma decisiones acertadas y otras veces no. Ir hasta Omorate fue una de esas en la que lo mires por donde lo mires, no había aspectos positivos que rescatar.

La frase " cariño, y que hacemos aquí?" Se convirtió en el estribillo de nuestra corta estancia en este horrible pueblo. Pero vamos a empezar por el principio, para que entendáis un poco como se fue desencádenando la decisión de plantarnos en el el fin del mundo. Porque es ahí donde te crees que vas a llegar cuando vas por la carretera polvorienta y sin asfaltar en medio del casi desierto africano, mientras el tanque de gasolina se va rompiendo cada 5 km.... Y donde parece que el ser humanó se ha extinguido, excepto algún que otro pastor al lado de la carretera medio en pelotas y con alguna pluma en la cabeza. Y, esto concretamente, es lo único positivo de la visita al horrible Omorate, lo que ves mientras viajas, que parece que te teletransportes a la época de nuestros ancestros.

Para situaros, Omorate esta a casi 20 km de la frontera Keniata, es el último pueblo antes de llegar al país vecino, y por ese motivo tienes que presentar el pasaporte en la oficina de immigracion nada más llegar. Fueron unos catalanes que nos dijeron en Jinka "Omorate es súper xulo, allá ningú t'agobia, es súper autèntic, només sortir del carrer principal sembla que estiguis en un altre món". Y si, si... Otro mundo si que lo parece, todo el pueblo es un gran burdel repleto de tíos que te miran como si te perdonaran la vida.

Nuestra reflexión fue, que si era tan "xulo" podríamos pasar una tarde allí y regresarnos al día siguiente. Sólo salen buses dos días a la semana, así que o salíamos al día siguiente o tendríamos que esperar 4 días. El primer error fue creer que el viaje eran 4 horas, parece mentira que después de tantos viajes, aún nos generemos esas falsas ilusiones, y en lugar de 4 horas, tardo 7. Así qué en lugar de llegar a las 2pm, llegamos a las 17,00 de la tarde. Pocas horas de luz solar nos quedaban para visitar el pueblo. Pero antes tocaba elegir hotel.... Otro poema.... Nos sentíamos protagonistas de una peli de Quentin Tarantino. Lo que en este pueblo llaman hotel, nosotros lo traduciríamos en burdel. Y no hay más para escoger. Nos quedamos en el Nacional hotel, mucho mejor que los otros... Y aún así... Una celda sin pintar, con orinales como baño, las letrinas en la otra punta del patio, que no importa, si por lo menos se cerrarán las puertas.... Y por agua, ni nos atrevimos a preguntar. Teníamos el generador de luz justo al lado nuestro, que por suerte ceso a las 12 de la noche, pero los que se corrían la juerga en el bar no se fueron hasta más tarde, y aunque teníamos ventana para paliar el calor sofocante, ni se nos paso por la cabeza dejarla abierta con tanto personaje de juerga en el patio. Así qué, dentro de un lugar deprimente, afixiandonos de calor, con el ruido del generador como hilo musical y a toda una serie de tipejos poniéndose ciegos fuera.... A ver quien era el héroe q pegaba ojo.... Deseando de que se hiciera de día y salir de ahi. Y aún, inocentes nosotros que pensamos, "es de noche, lo mismo mañana por la mañana la gente es diferente".

Nos despertamos con ganas de salir corriendo del antro en el que habíamos dormido. Pero sus gentes no mejoraron durante el día. Por qué a ver, no es necesario que la gente nos salude por la calle solo por ser blanco, pero que ni te miren a la cara cuando preguntas si un autobús va a un destino, ya es el colmo. No había manera de saber que autobús iba a Turmi, menos aún de comprar los billetes.... Porque el pobre que vendía los billetes, con un talonario en la mano en medio de la calle, estaba completamente rodeado de tipos unos encima de los otros, todos colándose y casi sin dejarlo respirar.

Casi no nos podíamos creer lo que estaba pasando, no podía ser que nadie nos contestara a nuestras preguntas, y lo único que nos respondieran era para triplicar el precio del billete. Pero por suerte apareció lo más parecido a nuestro ángel de la guarda, un chico de la tribu Dhasanech llamado zebra. El, su hermano y otro chico que iba con ellos debieron de sentir piedad de nosotros.... Porque intentaron ayudarnos a comprar los billetes, y como ellos también fueron ninguneados decidieron que la mejor opción era que echáramos a correr hasta el puesto de immigración.

No entendíamos nada, pero si ellos nos decían que corriéramos, lo hicimos con todas nuestras fuerzas, todo por no quedarnos en ese pueblo hostil ni un solo minuto más. Una vez dentro del bus entendimos que corrimos para entrar en el autobús que en ese momento entraba en el pueblo, de lo contrario una vez en el pueblo no lo hubiésemos conseguido. El conductor nos soltó una sonrisa, sólo una, pero ya era mucho. Zebra también nos informo que el billete costaba 50 birs, y no los 200 que nos intento cobrar el vendedor de tíquets una vez ya estábamos dentro. Por cierto, la primera vez que intentan abusar con los precios del bus en Etiopía.

Cuando el autobús arranco, sentimos un gran alivio de dejar el pueblo polvoriento lleno de tíos con miradas de que te perdonan la vida y ambiente enrarecido. Posiblemente esta zona tenga una de las tribus más vistosas del Valle Omo, realmente era impactante ver a las mujeres caminar por las calles con sus pechos completamente al aire y con collares de muchos colores, posiblemente la invitación de Zebra a su poblado para la boda de su hermano hubiera sido un planazo, pero sin lugar a dudas el ambiente de ese pueblo fronterizo era el más desagradable que nos hemos encontrado.

Llegamos a Turmi en menos de dos horas y la primera impresion fue la calma en sus calles, el ambiente agradable y la falta de guías que no te dejan en paz... Ay, la pesadilla se había acabado!!!

CUESTIONES PRÁCTICAS:
 - noche de hotel: 100 birs
- bus de Omorate a Turmi: 50birs
- bus de Jinka a Omorate: 88 birs y paro en el mercado de Dimeka, un espectáculo par la vista.... Repleto de Hammers y Bannas... Algo bueno tenía que tener la experiencia!!!

Jinka, los Mursi, los Ari y el guía que aprendió a hacer jabón


El viaje va tomando forma y ritmo, una semana es tiempo suficiente para empezar a aclimatarse y fluir mucho mejor, en Jinka lo hemos comprobado.

A Jinka llegamos desde Abra Minch (6,5h. y unos 80 bir por persona), un pueblo para muchos conocidos por ser el punto de partida para visitar los Mursi. La tribu de los Mursi es mundialmente conocida por la costumbre de sus mujeres en dilatarse el labio inferior de la boca. Lo hacen desde muy jóvenes con un plato de barro o madera, que en ocasiones llega a tener más de 20 centímetros de diámetro. Jinka es un sitio agradable y cómodo para el mochilero, si conseguís escapar de la presión de algunos jóvenes guías locales que pueden llegar a agobiar un poco.

En Jinka se puede visitar su mercado los sábados, subir una colina para encontrar un pequeño y acogedor museo sobre las tribus del Valle del Omo, organizar una visita a la tribu de los Mursi y caminar por las suaves praderas de sus alrededores, donde viven las tribus Ari.
Jinka además es lugar de paso casi obligado para visitar el valle del Omo y sus tribus, por lo que es muy fácil encontrarse con otros mochileros con los que compartir y animar el viaje. Un aspecto que debéis tener en cuenta es que, como es de esperar, en Jinka hay algunas personas que se dedican al negocio del turismo y, como es también de esperar, las hay que son maravillosas personas y otras que son desagradables y sólo piensan en hacer el máximo de dinero a costa del viajero de turno.

Nosotros hemos ido a la oficina de turismo a informarnos antes de tomar ninguna decisión (ver cuestiones prácticas) y nos han proporcionado el contacto de un verdadero crack, Andualem. Él es fundador de una de las dos asociaciones de guías locales, asociaciones que están iniciando un proceso de unificación que, en palabras del propio Andualem, permitirá mejorar sus servicios y sobretodo controlar mejor los abusos de algunos guías locales. Os recomendamos encarecidamente contactar con él si estáis en Jinka, es un tipo tranquilo y muy inteligente con quien puedes mantener muchas y muy interesantes conversaciones (ver cuestiones prácticas).

La "obligatoria" visita a la tribu de los Mursi a nosotros nos ha salido por unos 63$ por persona. Queenie, una mochilera China que viaja sóla y vive cerca de Hong Kong, se unió a nosotros y compartimos gastos.

Más o menos, la relación de gastos que tenéis que considerar son:
- El coste del guía local (200bir).
- La entrada al parque (180bir por persona).
- La entrada a la aldea (100bir por persona).
- El coste del tipo de seguridad que viene contigo (110 bir).
- La tarifa que pagan los coches (53bir).
- El coste del alquiler del vehículo y conductor (125$).

Como podéis ver hay muchos números y algunos guías locales son especialistas en poner por aquí, quitar por allí.... Y parece que sale más barato... Pero al final.... Os recomendamos que conectéis con alguien que os dé confianza y busquéis otros viajeros para compartir gastos. Respecto a los Mursi, tenemos sentimientos contradictorios. Por un lado "impactante" sería una palabra que definiría la visita. Por otro lado, "decepcionante" la otra. Y es que llegar al poblado, en medio de la montaña, con cuatro Cabañas como casa, el ganado como mesa de centro de comedor, las moscas como parte protagonista de escena, y sus gentes ataviadas con sus mejores galas para ser fotografiados, no tiene desperdicio. Ningún tipo de ritual. Cuando llegas allí con el coche, los Mursi te reciben a manotazo limpio, con un Kalarnikov sobre el hombro y pidiéndote constantemente una foto.Y es que son 5 birs por foto. Así sin más, el ritual es, que les hagas una foto, les pagues y te vallas a tu casa. Eso sí, con un sentimiento contradictorio. Por un lado de ver como visten, como viven, y como se comporta estas personas.... Y por otro, como es la relación con el turista es así de dura, como el medio en el que les ha tocado vivir, sin ritual, sin conversación, sin nada.... Que responsabilidad tiene el turismo sobre ello y que responsabilidad tienen ellos mismos?

Otra relación bien distinta se genera con los Ari. Que aunque también hay que pagar por la visita a la tribu, y por todo lo que tomas allí, éstos tienen el don de gentes. te reciben como cualquiera de nosotros recibiríamos a un invitado en casa, aunque esta invitación tenga un interés económico. Nos han ofrecido asiento, cerveza artesanal, mangos de sus arboles, nos han enseñado sus ropas tradicionales, y nos han regalado los oídos con música tradicional. Nos ha recibido el jefe de la tribu, y nos han explicado novedades sobre sus terrenos. Esta visita, es un plan mucho mas que recomendable, no sólo por sus gentes, sino por el agradable trekking por sus laderas. Andualem ha sido nuestro guía, el es de origen Ari y ha sido fantástico compartirlo con él.



Con "Andu" hemos hecho una pequeña amistad, nos ha invitado a su casa y hemos hecho una taller de jabones artesanos. Susana ha hecho un jabón con aceite de palma, que aquí hay mucho, y Sosa cáustica que un colega de Andu del laboratorio del hospital le ha pasado por "debajo de la mesa". En un momento nos hemos juntado con los amigos de Andu, tomando cerveza y, ellos, mascando Txat (unas hojas que mastican, tipo hoja de coca, para tener un efecto estimulante).

Andu, el guía que aprendió a hacer jabón, ha sido lo mejor de Jinka. Está impulsando un proyecto muy interesante de alojamiento ecológico que promete mucho. Construirán sus propios muebles con Cañas de bambú y cultivarán el jardín con vegetales y frutas para el self-service de los mochileros, porque el sitio será económico, ánimo Andu.

Nosotros hemos salido de Jinka en un autobús dirección a Omorate, a 27 km de la frontera con Kenya, acompañados de un físico nuclear polaco, que escribe best-sellers de programación C++ y que se tira semanas con las tribus en pelotas, un personaje muy interesante.

Cuestiones prácticas 
- Podéis sacar dinero con tarjeta en el banco de Jinka, no hay ATM pero con un TPV, y un 2,5% de recargo, te dan el dinero que quieras, si lo tienes claro!!!.
- Contacto de la oficina de turismo: South Omo Zone Culture, Tourism and Goverment Communication Affair (0461151589).
- Andualem Gebrekirstos - email andualem1039@yahoo.com - 251 916856681
- hay dos buses locales a Omorate (88bir) que salen los martes y los sábados, ese mismo autobús sale de Omorate los miércoles y domingos de vuelta a Jinka, pasando por Dimeka y Turmi, donde hemos paramos después de la "horrible" Omorate (pero esto último se merece su propio post).



jueves, 4 de julio de 2013

HAWASA, LA CIUDAD DEL LAGO Y LOS PELICANOS







Cuando hoy amaneció lloviendo, volvimos a acordarnos de los chubasqueros que decidimos dejarnos en casa, porque a pesar de saber que era época de lluvia algo de incoherencia nos hizo pensar que no nos harían falta.... Meeeg!! Error!! Ha llovido cada día.
Pero, a pesar de acordarnos cada día de la imagen de los chubasqueros sobre la mesa de casa sin ningún tipo de función, hoy el día nos ha regalado un fantástico día de sol, tanto, que nos hemos torrado.

Hawasa esta construida bordeando el lago Awasa, un lago que alberga múltiples tipos de peces y aves, entre ellas enormes pelicanos muuuuuyyyy feos!!!!! Pero inofensivos.

A primera hora hemos ido al Mercado del pescado, donde después de pagar una tasa y un guía, hemos recorrido la zona de los pescadores arreglando sus redes, la de la limpieza del pescado, la lonja, y los chiringuitos donde comer pescado fresco. Despedidos de nuestro guía hemos decidido seguir el camino bordeando el lago, este era un camino rural, con caballos, pelicanos, pajarracos de muchos colores, niños que nos pedían un bir, agricultores, y locales lavando sus ropas. No sabemos como ha pasado, pero unos locales nos hicieron que le siguiéramos, iban al hospital... Y porque no? Y con ellos íbamos, hasta que llegamos al hospital, en la otra punta de la ciudad, en un suburbio de gente pobre tan sorprendida de vernos como nosotros a ellos.  Y ahí tomamos conciencia, "que hacemos aquí?" Y de vuelta para atrás, más por cansancio que por sensación de inseguridad.

Cerca del hotel, hay un mercado diario, de ropa, muebles y comida. Éramos la sensación del día, todos nos gritaban "you, you", bien para que les compráramos, bien para echarse a reír solo por mirarles. Un mercado de gente humilde, repleto de cebollas, pimientos, legumbres, tubérculos, especias... Una lástima haber dejado la cámara en el hotel, porque era un espectáculo para la vista y el olfato (esto último, difícil de retratar).

De Ethiopia nos sorprende la actividad económica que hay, sus gente van a los restaurantes, hoteles... Pueden consumir, a la vez que puedes tener conversaciones súper interesantes. Pero existe la otra Etiopía, la de los pobres, la de los niños solos en la calle, los que esnifan cola para sobrevivir, los carteristas, y los que te piden dinero. Tal vez, no recordamos un país donde nos mendigarán tanto o donde los carteristas estuvieran tan en auge. No es inseguro, pero sí que por primera vez hemos puesto candado a las mochilas pequeñas de diario, porque las manos la tienen muy largas. Barcelona es experta en esto, por tanto, hay que estar atento...aunque por suerte se les ve a leguas. Pero, como siempre, de estos hay pocos, y sus gentes son serias, educadas y agradables.

Mañana viajaremos al sur, camino a las tribus... Si, esas del Nathional Geographic.

CUESTIONES PRÁCTICAS:
- entrada al fish market: 20 bir
- guía fish market: 50 bir
- una goma pelikan de borrar: 4 bir (y no 10 bir)
- bollo de pan: 1,25 bir

martes, 2 de julio de 2013

WELCOME TO ADDIS ABABA!


En qué ciudad capital del mundo los taxistas no te asaltan y atosigan de manera incansable y con precios desorbitados nada más llegar al aeropuerto? Pues en Addis Ababa, la capital de Etiopía. Suponemos que ayudó que nuestro avión aterrizara a las 4 de la madrugada ... Tienes que salir del aeropuerto, a la zona del parking para encontrarte con ellos, el tono y regateo es bastante relajado... Aunque al final no fue necesario regatear ya que otros viajeros nos invitaron a compartir su transporte.

Como llegamos de madrugada, y por la noche todos los gatos son pardos.... Y, para variar, no teníamos nada reservado, pedimos al taxista que nos llevara al Taitu hotel. Un clásico hotel de mochileros, y una reliquia de la historia etíope construido en 1907, en los pocos años que los italianos estuvieron por aquí. Pero honestamente no nos gustó nada. Tiene mucha fama, pero la calidad - precio está completamente descompensada. Pagamos a las 5 de la mañana la módica cantidad de 450 bir (18€) por una habitación enorme, que apestaba a humedad y totalmente destartalada. La regla es, descansa y cámbiate al día siguiente, así que al día siguiente hicimos el check out y nos mudamos al Baro Pensión, mucho más recomendable, agradable y económico.

Una vez asentados, tocaba llenar la tripa y coger energías. La primera impresión es que los etíopes son de ir a restaurantes y hoteles, éstos están llenos, nosotros éramos los únicos blancos.

No lo podemos corroborar todavía, pero dicen que no etíopes son muy orgullosos. No pierden demasiado el tiempo con los turistas, si no es que quieren conseguir algo nuestro, pero no insisten. Te tratan de igual a igual, están formados, no fuman en exceso porque consideran que no es saludable y consideran (según Yonas, nuestro primer amfitrion couchsurfer) la tomatina española algo incoherente: "como desperdiciar tanta comida???". Es fácil conversar y reflexionar con ellos, conversaciones mucho más profundas que el típico "Barcelona, Messi, Messi!!!!" a la que nos han acostumbrado en otros países.

Ya con nuestro móvil, llamamos a Yonas. Y quien es Yonas? Pues un couchsurfer que nos propuso ser anfitrión de su país. Yonas tiene 26 años, acaba de licenciarse en derecho, y se mostraba la mar de educado y tranquilo... Los temas de conversación fluían de manera fácil... Jamás nos hubiéramos imaginado lo que ese chico tan tranquilo podía dar de sí. Pues bien, Yonas nos llevo a probar la primera injera. La injera es el plato típico de aquí, lo comen siempre. Es una masa de harina fermentada, con un punto avinagrado y en ella se sirven diferentes salsas. Se come con las manos, y al contrario de lo que nos habían advertido, esta riquísima!

Seguimos la noche tomando unas cervezas, luego más cervezas.... Y es que aquí la juerga no es tan diferente a la de España. Te vas a un bar a tomar unas birras y luego para el pub. Y así hicimos. Unas birras aquí, otras allá... Y al final a un pub, más lleno de hombres que de mujeres y donde sólo sonaba música local amarica. Tiene mucho ritmo,  un punto árabe en mi opinión, que bailan moviendo los hombros. Una juerga aquí no tiene ningún desperdicio. Eso sí, éramos los únicos blancos del local, y creo que en toda la zona de copas. Y claro, no pasábamos desapercibidos, ni por nuestro color de piel, ni por el hinchote que nos pegamos de bailar. Eso si, a mi, la Susana, me salían enamorados por todas partes, aparte de secuestrarme para bailar, a la que me descuidaba me soltaban un beso en la mejilla... Yonas ejerció de bodyguard todo el tiempo. Y a parte de unos cuantos I love yous y besos robados, el ambiente era estupendo. Es lo que tiene África... El ritmo.... Yonas que parecía una mosquita muerta, a la que escucho música se nos transformó en un auténtico bailarín. Aquí todo el mundo baila, los chicos comparten el baile, se miran... Se genera un ambiente en el que a la que uno se anima y otros se suman. Nos gusta.

A Yonas queremos agradecerle su acogía, no sólo disfrutamos de una gran juerga, sino que supimos más de este país, conversamos sobre los sistemas públicos, el franquismo  español y el socialismo etíope, entre otros, nos cuido en todo momento. Sin lugar a dudas otra experiencia positiva de couchsurfing. Thank you Yonas!!!

Cuestiones prácticas:

- taxi desde aeropuerto Abbis Ababa a Taitu Hotel, 200bir de media.
- en el aeropuerto se puede pagar la visa en dólares (20$) o euros (17€), te dan cambio si no lo tienes justo.
- en el aeropuerto puedes cambiar euros a bir fácilmente y el cambio sale bastante bien.
- la zona de mochileros es Piazza, cerca de Saint George Church, que también es el nombre de la cerveza local.
- comer y beber es muy asequible. Una cerveza son unos 20 céntimos de euro, tres personas cenamos y bebimos por 200 bir, 8 euros.
- plato de injera (comen dos personas): 30-50 birs ( entre 1,20€ i 2€)
- noche de hotel en Baro Pensión: 300 birs (12€)

(las fotos más adelante)