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sábado, 3 de agosto de 2013

DE MOMBASA A NAIROBI, POR TREN



Tren Lunatico, Mombasa a Nairobi

De camino a Nairobi

Unos van y otros se quedan...

Des del tren
Para ir hasta Nairobi hemos decidido hacerlo en el tren lunático. Es un viejo tren de la época colonial británica. Sale tres días por semana de Mombasa, a las 7 de la tarde y llega sobre las 10h de la mañana a Nairobi. Cogimos la primera clase, que ya incluía cena y desayuno. Viajas en una cabina para dos con literas. El tren está igual de echo polvo que los años que tiene. Es una "carraca" que aún funciona y en lugar de ir en tren parece que vayas en barco. De hecho la cena se convierte en la aventura de que no caiga nada o nadie en uno de los vaivenes.

 Al final, el viaje adquiere cierto aire bucólico. La primera clase la ocupábamos sólo blancos, y consiste en una cabina con dos literas. La segunda clase son compartimentos para cuatro pero mujeres y hombre van por separado. Y finalmente esta la tercera clase, que se va sentado. El tren va parando básicamente eran en mitad de la sábana africana, donde se subía y bajaba gente cargados de sacos ocupando la tercera clase.

 Ves amanecer y el tren cruza diferentes parques naturales pudiendo avistar cebras,jirafas y gacelas. También, cerca de Nairobi, el tren pasa por enormes Slums. Son barrios pobres de Nairobi, sin asfaltar, formados por casas de hojalata y rodeados de basura. Un gran impacto para la vista, ya que no es lo mismo ver una cabaña en mitad del campo que esas grandes barriadas con millones de personas viviendo entre barro, basura y chabolas.

En Nairobi hace frío en esta época del año. Nos sorprendió gratamente. Nos habían hablado tan mal respecto a la ciudad y su inseguridad que finalmente no resulto ser para tanto. Dicen que el gobierno lleva años intentando reducir la criminalidad de la ciudad, y los datos así lo ratifican. Visitamos el centro financiero, Rd. Rover y alrededores, Karioko Market, entre otros.

Lo del Market fue una experiencia por sí sola. En primer lugar cogimos el bus 9, el que nos dijeron que allí iba. El bus nos dejo en no sabemos donde, y un chico de los que trabaja cobrando en el bus se bajó con nosotros para indicarnos que otro bus que teníamos que coger y que nos dejo dios sabe donde. E ya es que para llegar al Market había que caminar un trozo. Gracias a un tipo que nos acompaño... Que como siempre te pones en tensión...donde nos lleva? Todo el mundo nos mira? Aquí la gente esta muy hecha polvo? Y porqué lo seguimos a este tipo?... Finalmente, el tipo nos dejo en la entrada del mercado, nos indico que su casa estaba en ese camino y nos estrecho la mano despidiéndose de nosotros. Uf!! volvimos a sentirnos seguros y empezó el espectáculo surrealista del mercado. Tres tipos se nos engancharon nada más pisar la acera del mercado, nos acompañaron toda la visita, nos enseñaban todo lo que podíamos comprar. Decían que escogiéramos todo lo que queríamos y luego regateáramos con ellos. Sin entender para la dinámica, compramos unas pulseras, y una vez compradas y viendo que poco íbamos a gastar nos dejaron de nuevo sueltos en el mercado. Libres de ellos, hicimos alguna compra más y de vuelta al centro de la ciudad. Un no estaba nada lejos... Por lo que no entendimos que viaje en autobús ni el trasbordo. Por la tarde Jackson, nuestro couchsurfer nos paso por la ciudad.

 Paseamos por la ciudad, uno de sus parques y para acabar nuestra visita a África, nos llevo a ver en directo el Churchill Show. Un espectáculo de monólogos, que se retransmite todos los domingos en el canal nacional de TV de Kenia (si os quereis hacer una idea, clickad aqui). Aunque no entendíamos nada, ya que hablaban en "suajinglish", en Nairobi la gente intercala el suahili o con el inglés de tal manera, que van intercalando palabras y frases en los dos idiomas. Pero fue intereante ver el sector más adinerado de Nairobi y con sentido del humor ;-)

Y así acabamos nuestras vacaciones... Con pena de dejar las vacaciones y con ganas de ver a los nuestros.


Nairobi

viernes, 26 de julio de 2013

Entrada en Kenya y visita a las playas del sur, Diani

Llegamos a Kenia el domingo, al aeropuerto internacional de Mombasa. En nuestra opinión podemos saber como es un país una vez pisas su aeropuerto. Igual que el de Addis estaba completamente destartalado, el de Mombasa es un aeropuerto limpio y con servicios. Nos plantamos en el país sin guía, por tanto un tanto desorientados. Preguntamos a algunos turistas sobre sí ellos llevaban guía y nos la dejarán mirar, pero nadie llevaba una. Muchos eran turistas que viene con todo incluido y con un coche que los estaba esperando en la entrada para llevárselos a un hotel de lujo.

Después de hacer los paso típicos: mirar el cambio, sacar dinero del cajero y ver las diferentes opciones para plantarnos en la ciudad... Optamos por coger un shuttle bus. Costaba 300kch (3€), era una mini bang, que nos dejaría cerca de Old town.

Una vez allí, nos toco lidiar con los diferentes tuk tuks, que como siempre te intentan cobrar un precio abusivo. Fuimos de aquí para allí, hasta encontrar un sitio para dormir. Los precios de Kenia nos sorprendieron, todo resultaba considerablemente caro, especialmente comer. En Mombasa pasamos solo una tarde. Los justo para comprarnos una guía que nos orientara en el espacio, y algunos productos que nos harían la vida más cómoda (repelente de mosquitos, insecticida, adaptador eléctrico, pasta de dientes...). Y a la mañana siguiente, con ansia de playa, nos lanzamos hacia Diane Beach.

En Kenia existen mini bangs que hacen la función de autobús, los matatus. Van cargados de personas, conducen a toda leche y llevan la música a todo volumen. Cogimos un matatu que nos llevaría al ferry, después el ferry, y una vez en tierra otra vez, otros dos matatus hasta Diane Beach. Una vez en Diane nos dimos cuenta de que aquello estaba repleto de de resorts, y que los precios se escapaban con diferencia de nuestro presupuesto. Cargados con nuestras mochilas y con un sol de justicia sobre nuestras cabezas, decidimos recargar energía y tornarnos algo fresquito en el único local que parecía algo más humilde. Allí, una encantadora señora, se ofreció a llevarnos en su coche hasta Diane Campsite, a un par de km de distancia. No podíamos dar crédito a lo que nos estaba pasando... Alguien estaba haciendo algo por nosotros sin pedir nada a cambio!!!... Todavía emocionados, llegamos a Diane Campsite y entramos en un enorme estado de letargo. Hemos dormido más de 10 horas al día, hemos aprovechado al máximo la piscina del hotel, y hemos "intentando" disfrutar de la playa. Lo cierto es que tienen una playa preciosa, de esas de postal, de km y km de playa de arena blanca y fina, de agua turquesa y palmeras. Pero hay varias cosas que condicionan. En esta época del año hace bastante aire en la playa y sus Beach boys. Estos son tipejillos que intentan hacer sus business a costa de los turistas, bien con paseos en bote, comprando su artesanía, excursiones de pesca, cigarrillos de Bob Marley.... Hasta ahí todo bien... El problema que son MUY pesados. Resulta casi imposible estar sólo un solo segundo en la playa sin que te hayan intentado vender hasta su ADN. Des de luego hace falta grandes dosis de paciencia y buen humor. En Diane hemos estado 3 días, para recuperar energías y considerar de que en otras zonas de costa del país, encontremos un lugar más relajado (menos Beach boys), menos turismo de lujo, y más ambiente local.

CUESTIONES PRACTICAS:
- Hotel mas barato, Diani Campsite: 2500 ch.