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miércoles, 17 de julio de 2013

Cerramos el círculo, de nuevo en Addis.... Y una fiesta movida.

De Turmi pudimos salir antes de lo previsto. El tema de los autobuses no lo saben ni ellos. Con seguridad, de Turmi salen dos buses a la semana, miércoles y domingos. Nosotros ya nos habíamos hecho la idea de salir el domingo. Pero alguien nos comento que el viernes tal vez llegara un bus desde Dimeka. Entendimos que si en el bus va gente para Turmi entonces este llega a Turmi y sale al día siguiente con gente. Pero a pesar de estar plantados en la parada de bus (junto la oficina de policía) a las 8 de la mañana, parece ser que no había bus. Nos ofrecieron un coche por 450birs en total para ir a Key Afar, evidentemente compartido con más locales. Y aceptamos.

Una vez en Key Afar esperamos a que pasara un bus hasta Arba Minch. El que llegó estaba lleno y nos toco sentarnos en la parte delantera, encima de motor, culo con culo con otros pasajeros y casi sin espacio. Y después del largo recorrido en el bus de carretera a medio asfaltar, llegamos a Arba.

En este país tienen una gran tradición respecto a las graducaciones. Y cuando llegamos a Arba, se estaban celebrando las graduaciones de la universidad de Arba. Eso se traduce en el traslado de los familiares de los graduados para ver la graduación de su hijo, nieto, primo, sobrino, etc. Total, que todos los hoteles de Arba estaban llenos. A pesar del primer susto... El Forty Spring nos abrieron una habitación a pesar de estar full.

En Arba solo, pasamos una noche. La idea era llegar a Addis. Compartimos cena con un grupo de Españoles la mar de majos, bueno, en realidad nuestros caminos se fueron cruzando constantemente... Y esta vez fuimos nosotros quienes los llamamos para valorar la posibilidad de compartir los gastos de un coche privado para ir hasta Addis. Finalmente el viaje los hicimos con Laura y Marta.... Y bueno, con "toro sentado", su madre, un tipo vestido de camuflaje y un conductor que no sabía conducir. Lo de "Toro sentado" era por lo serio que era el chico y sus respuestas tan escuetas, su madre, la mar de maja, aprendió a decir algunas palabras en castellano, especialmente burro y vaca. Y eso se debe a los múltiples animales que estuvimos a punto de llevarnos por delante... De vez en cuando (o muy a menudo), los españoles del coche se nos salían los ojos de nuestras órbitas y gritábamos "el burro, el burro!!!", que nos íbamos a llevar por delante. Básicamente, a pesár de ver el bache, burro, vaca, cabra o persona en mitad de la carretera y reducir velocidad con el suficiente tiempo, lo que hacia era frenar a tan sólo un metro o pegar un volantazo.... Pero bueno, nosotros pasamos el viaje, a risa tendida y hablando hasta por los codos. Yo creo que los etíopes acabaron con la cabeza como un bombo. Pero claro, 7 horas en un coche con tres mujeres españolas dentro da para muchas conversaciones....

Llegados a Addis, cogimos una habitación que Laura y Marta utilizarían para dejar sus mochilas y darse una ducha, ya que su avión salía en pocas horas. Yonas, nuestro primer couchsurfer se vino con nosotros. Ruben y yo gestionamos la compra de los billetes de avión a Kenia, y los 4 hicimos algunas compras de última hora tipo souvenir antes de salir del país. Y Yonas con nosotros de aquí para allá, viendo como los Españoles nos gastábamos el dinero y nosotros pensando "y no se aburre? No tiene otra cosa que hacer?"... Tal vez no, o tal vez las cervezas o cena que podría tener después garantizadas era premio suficiente, o tal vez no... Como siempre en África, uno no entiende nada.

Pero el momento m'as surrealista de todo el viaje llego cuando llego Teddy. Y quien es este? Pues este habia sido el guía de unos amigos nuestros, con quien habíamos hablado en diferentes ocasiones durante el viaje, un tipo que habla cubano y que por teléfono parecía muy majo. Llego Teddy y Yonas quedo completamente anulado. Teddy empezó a hablar en cubano y acaparar la conversación, a veces le traducíamos a Yonas lo que Teddy decía, pero Teddy jamás se preocupó en que Yonas estaba ahí y tal vez era de buena educación hablarle algo. Pero Yonas siguió ahí. Cenamos y bebimos cerveza y les invitamos. A Teddy porque parecía que nos había ayudado durante el viaje, a pesar de que el hizo el acto de pagar y a Yonas, porque parece ser que siempre va sin un duro.

Decidimos seguir la noche, e irnos a otro sitio de fiesta. Teddy quería ir a su barrio, en la otra punta de la ciudad, idea poco atractiva para nosotros ya que en dos horas nuestras amigas se irían al aeropuerto. Estábamos en zona de Piazza, que si lo comparamos con Barcelona, sería la zona del Raval, pero al puro estilo Africano (prostitutas, mendigos, inmigrantes...). A Teddy no le gustaba la idea, y menos la zona. Pero la decisión ya estaba tomada. Fuimos al St. George, un local donde ya estuvimos la primera vez en Addis, pero a Rubén no lo volvieron a dejar entrar por ir con sandalias(!!!!!)... Pero a Teddy nada más verlo, no le permitieron la entrada.... Le pregunte que porque.... Y me dijo, que no, que a el si que lo dejaban entrar... Y al segundo intento con cara de muy mala hostia los porteros le dieron un gran empujón.

Otra vez sin entender nada por mi parte, nos fuimos al local donde la primera noche nos pegamos una buena fiesta. Teddy más tieso que poste de la luz, miraba de un lado a otro amenazante, sin pestañear. En el polo opuesto estaba Yonas, que de nuevo se nos transformo en un gran bailarín nada más entrar, la mar de feliz rodeado de tres mujeres blancas, sobre las que ejercía el papel de guarda protector. Porque cabe decir que a la que alguno se pasaba con nosotras lo más mínimo, venía un guarda de seguridad y lo echaba del garito.

Pero la tensión de Teddy me estaba contagiando sin dejarme disfrutar del bailoteo y le preguntó:
Yo: no te gusta verdad?
Él: es que aquí la mayor parte de la gente es de Eritrea, sabes?
Yo: y?
Él: pues que en Eritrea hay una guerra y aquí hay muchos refugiados....
Yo: mira, si no me gusta la gente de otros países no viajaría y menos a Etiopía.

Yo lo que se es que estuve aquí hace 15 días, nuestra mochila pasó de mano en mano hasta llegar a la barra, donde a la hora de irnos nos la devolvieron intacta. La actitud de Teddy tensiono el ambiente. Porque sí no te gusta un plan, uno se puede ir, no? Tal vez no sea políticamente correcto en Etiopía?. Llego la hora de que nuestras amigas se fueran al hotel para coger sus cosas. Tal vez no fuimos muy silenciosos. Los 3 chicos nos esperaban dentro del jardín (los guardas cierran las puertas, y la abrieron dejándonos entrar a todos). Y cuando las chicas salimos de la habitación nos encontramos con Yonas gritando a una americano enorme diciéndole algo así como " este es mi país, un país libre, y tienes que respetarme... Fuck you", y a Rubén calmando los ánimos del americano, a quien le empezaba a salir humo por las orejas. Nosotras sin entender nada, nos llevamos casi a rastras a Yonas (evitando que los vigilantes lo echaran a patadas )quien seguía cagandose en la madre que parió al Americano.

Una vez en la calle, y un poco más calmado Yonas, fue Teddy quien empezó a decirle cosas al vigilante, quien cada vez ponía más cara de mala leche y opto por cerrar la puerta del hotel. Mientras todo este jaleo unos pesados que estaban fuera y que nos vieron españoles solo que hacían decirnos cosas e interferir. Y así nos despedimos de nuestras amigas, entre un enorme caos...

Lo que pasó fue que los chicos estaban fuera intercambiando se mails, tal vez en general hicimos algo de ruido, pero para nada para que el loco americano saliera de muy malas maneras y faltando el respeto. Total, un follón. Porque luego los vigilantes al entrar los dos solos, nos empezaron a decir cosas a nosotros en su idioma, pero no que no sonaba nada agradable.

Y de esta manera tan extraña abandonamos Etiopía, cerrando el círculo, pero de una manera un tanto surrealista y sin entender las dinámicas que ahí se daban. Y dejamos la lluviosa Addis para adentrarnos en la tropical costa keniata.

La tranquila Turmi y sus fantásticos Hammer

Una vez salimos de Omorate sentimos un gran alivio. Llegar a Turmi desde Omorate no supone más de 2 horas, llegamos a media mañana.

Nada más pisar tierra podíamos respirar la calma en el ambiente. Las calles de Turmi eran un espectáculo para nuestros sentidos. Los Hammer habían bajado de sus lejanas aldeas para recoger los sacos de grano que Naciones Unidas está repartiendo para subsanar la pérdida de sus cosechas. Los Hammer, además de pastores, cultivan sus tierras, y esta zona sufre una importante sequía desde hace unos meses. Está siendo necesaria la entrega de alimentos (grano) y algunos Hammer se están viendo obligados a vender parte de su ganado para poder subsistir. Inesperadamente, empezaron a caer unas gotas de lluvia y nos sentamos junto a ellos para protegernos bajo un pequeño toldo.
 
Ellos, como nosotros, nos sentíamos curiosos los unos por los otros. Ellos me tocaban el piercing de la nariz (tanto que me giraban el cartílago para ver la otra parte del agujero), me tocaban la piel, me miraban las uñas, la venas de las muñecas, el pelo... Yo, a su vez, les tocaba sus tocados en el pelo, los piercings de las orejas, etc. Rubén estaba a punto de ayudarles a subir los pesados sacos en el camión, y los Hammers sorprendidos por ese gesto, cuando nos encontramos con unos españoles que ya habíamos conocido nada más empezar el viaje. Demasiadas cosas a la vez.

Ésta, fue unas de las aproximaciones más auténticas que hemos tenido con los Hammer, porque visitar uno de sus pueblos es altamente decepcionante. 
 Sin haber sido agobiados por ningún guía local, y con el convencimiento de que hay que fomentar la economía local, buscamos el servicio de un guía en el pueblo para visitar las tribus. Dicen que los Hammer son majísimos, y hasta ahora todos los que nos habíamos encontrado por el pueblo así se mostraban. Pues bien, el guía era un Hammer completamente desaliñado, con poco don de palabra y con pocas ganas de mostrarnos su cultura. El pueblo Hammer que eligió para que visitáramos era el más grande, unas 500 personas, de las cuales todas estaban fuera del pueblo en el rato de la visita. Pocas mujeres y algún crió estaban allí. Meeeg! Primera decepción. Las mujeres que estaban allí, tampoco mostraron ningún interés en nosotros... No digo que nos pusieran una alfombra roja bajo nuestros pies, pero algo de educación por favor!! Lo único que les interesaba de nosotros era la ropa que llevaba puesta y los 5 birs que me pedían por foto. Pues, bien, ni les iba a pagar 5 birs por foto y tampoco me iba a quedar en pelotas. Como no eran demasiado agradables ni ellas, ni el guía, la visita duro lo mínimo posible, teníamos ganas de salir de ese show lo antes posible. Y es que, parece ser que los americanos les dan todo lo que las Hammer les piden, pues bien, nosotros no. Ver Hammer pidiéndote de todo y sobretodo fotos, no me gusta...

Así que nuestra cámara de fotos ha estado off estos días. La asociación de guías locales, un auténtico desastre, tanto por la falta de transmisión de la cultura Hammer como por su servicio. Pagar por ello ha sido sin lugar a dudas, tirar el dinero. Pero parece ser que es obligatorio ir con un guía local, será cuestión de buscar más la próxima vez. Unos días más aquí, si que podrían acercarnos más los Hammer.

Ayer estuvimos jugando al freesbee (si, nos lo hemos traído de viaje con nosotros) con unos niños Hammer que pastoreaban por el campo. Luego nos invitaban a su poblado, pero ya anochecía y tocaba volver a Túrmi. De Turmi nos llevamos el paisaje lleno de acacias, la calidez de los Hammer (no, la de los poblados que te hacen visitar) y la calma que transmite el pueblo.

Túrmi es especial, lástima de que no sean capaces de potenciar este tesoro. La cultura Hammer es mucho más que un circo de feria que visitar sólo para dejar el dinero y fotografiar. Y sus guías locales deberían ser capaces de poderlo transmitir... Una lástima.

CUESTIONES PRÁCTICAS: 
- Noche de hotel en Lodge Evaguinde:500 birs. Nos pedían de entrada 65$, pero es temporada baja, y hemos regateado. El trato es excelente y la habitación un lujo si la comparamos con el cuchitril de Omorate. Esta vez necesitábamos una habitación más que digna para recuperar energías.
- Visita al poblado Hammer: 200 bir guía local. 100 birs por persona entrada al pueblo. 5 birs por foto ( no hemos hecho ni una).
- Bus de Omorate a Turmi: 50 birs por persona.